Afecciones que provocan el síndrome de urente | TRATAMIENTO

  • Afecciones bucales que afectan a la lengua como la candidiasis oral, el liquen plano o la lengua geográfica.
  • Hábitos como el bruxismo o morderse la lengua.
  • Irritación de la boca al utilizar pastas dentales abrasivas, usar enjuagues bucales en exceso y/o ejercer demasiada fuerza al cepillar la lengua o emplear el raspador lingual.
  • Las prótesis dentales y la ortodoncia también pueden irritar la lengua y causar esta molestia.
  • Por su parte, los alimentos ácidos o picantes, las bebidas carbonatadas, el café y el alcohol también pueden favorecer el síndrome de boca urente.
  • Anemia o deficiencia de zinc y/o vitaminas del grupo B.
  • Alergias y/o reacciones a alimentos o a materiales empleados en los tratamientos odontológicos.
  • Reflujo de ácido estomacal.
  • Fármacos, especialmente los utilizados para la hipertensión arterial.
  • Trastornos endocrinos como la diabetes y el hipotiroidismo.
  • Factores psicológicos como la ansiedad, la depresión o el estrés.
  • Sequedad bucal o xerostomía.

El síndrome de boca urente es poco frecuente, pero el riesgo aumenta especialmente en las mujeres postmenopáusicas mayores de 55 años. También puede aparecer en adultos jóvenes, por encima de los 30-40 años.

Tratamiento para el síndrome de boca urente

Lamentablemente, en muy pocos casos el síndrome de boca ardiente remite completamente sin ningún tratamiento.

Sin embargo, existen opciones terapéuticas y medidas preventivas que pueden ayudar a mitigar y reducir los síntomas.

Ante la presencia de sensación de ardor en la boca, los pasos a seguir deberían ser los siguientes.

  • Identificar la causa de la boca urente. Antes que nada, es fundamental identificar si la sensación de quemadura en la lengua o escozor se debe a una afección subyacente. De ser así, el tratamiento indicado debería mejorar los síntomas.
  • Evitar los factores de riesgo. Existen factores de riesgo como el sexo o la edad sobre los que no se puede actuar. Sin embargo, hay muchos otros que sí pueden ayudar a prevenir la aparición de la sensación de ardor en la bocay/o su exacerbación. Entre ellos, evitar el tabaquismo, los alimentos ácidos, las comidas picantes y las bebidas carbonatadas, el alcohol y el café. También es fundamental una buena gestión del estrés y el cuidado de la salud mental. A nivel bucodental, el cepillado de los dientes y las medidas de higiene bucal deben ser los adecuados, utilizando productos específicos para las necesidades de cada persona, sin ejercer una fuerza excesiva ni realizándose con demasiada frecuencia. Asimismo, hay que evitar malos hábitos bucales como morderse la lengua y el bruxismo. Finalmente, cualquier problema o molestia con las prótesis dentales o la ortodoncia debe consultarse con el odontólogo.
  • Estimular la secreción de saliva. Cuando la boca ardiente va acompañada de xerostomía, utilizar productos que estimulen la producción de saliva (sialagogos) proporciona un alivio eficaz. Estos productos suelen incluir ácido málicoxylitol. El primero favorece la secreción natural de saliva sin dañar el esmalte, mientras que el segundo hidrata la cavidad bucal, además de actuar contra las caries y remineralizar el esmalte. El uso de estos productos puede ir acompañado de geles humectantes que aporten un extra de humectación y una lubricación de larga duración en toda la cavidad bucal gracias a ingredientes como la betaína y el aloe vera. Utilizar pasta dentífrica y colutorios específicos para boca seca también puede ser de utilidad en el tratamiento de la boca urente. Asimismo, beber agua con frecuencia a lo largo del día e incrementar el consumo de frutas y verduras ayudará a mantener la boca hidratada y aumentar la salivación de forma natural.
  • Iniciar un tratamiento farmacológico. En algunos casos puede ser necesario complementar las medidas anteriores con fármacos para aliviar la sensación de boca seca y las demás molestias que pueda provocar este síndrome. Entre ellos, anestésicos tópicos (lidocaína), analgésicos (capsaicina), anticonvulsivos, antidepresivos o medicamentos que bloqueen la neuralgia.
  • Recurrir a la terapia psicológica. La relación directa entre los trastornos mentales y la boca ardiente hacen que, en muchos casos, sea recomendable apoyarse en el tratamiento psicológico, especialmente en la terapia cognitiva conductual, para desarrollar estrategias para tratar la ansiedad y la depresión y sobrellevar el dolor crónico.
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